Comer bien, comer conscientes: una ceremonia mágica

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“La conciencia plena del momento presente y la compresión del porqué de nuestras acciones harán posible acabar con nuestro malestar y empezar a cambiar nuestro comportamiento. Saborear no sólo nos ayudará a alcanzar un peso saludable y el bienestar que buscamos, sino también nos revelará la riqueza de la vida que, en cada momento, está a nuestro alcance”

Muchas veces siento que llenamos con comida ese lugar que deberíamos llenar con cariño. Y muchas veces en cada bocado ahogamos todas las penas, toda la depresión, todos los miedos, todo el estrés. No estamos comiendo conscientes. No estamos comiendo sensatos.

Cuando comemos bien comemos menos, nos “abrazamos”, nos “cuidamos”, nos acariciamos con la comida. Mi único ingrediente secreto es el cariño que agrego cuando preparo los alimentos con los que mi familia o amigos se alimentan. Siento que cuando la ingieren, están comiéndose todo mi cariño en cada bocado y los nutre por dentro. Cuando la apartan o la dejan a un lado, o la tiran, me siento triste, siento la soledad de ese trozo tan cariñosamente preparado. Lamentablemente me pasa. Mis niños lo han entendido, me miran y dicen “das pena Mamá”.

Es difícil conectar con ese sentimiento, cuando mezclo especias, o cuando me niego a los congelados, solo estoy acariciando nuestro cuerpo.

Ni que hablar de las dietas, no se trata de dietas extremas, que me hagan sentir deprimido y frustrado, ni de ingerir cosas que no me gustan a “costa de”. Solo se trata de una alimentación consciente, de la elección de los alimentos, de la forma de prepararlos, y del tamaño de las porciones. No hay mucho más que eso.

Comer en exceso no solo trae problemas al sistema digestivo, sino que contribuye a generar energía negativa, un exceso de energía inmanejable.  Ese exceso de energía que no sabemos manejar va hacia algún lugar,  se puede transformar en energía de rabia, de violencia, de fanatismo, o de bronca, entre otros.

Cuando comemos bien, podemos comer menos. Thich Nhat Hanh junto a la nutricionista de Harvard Dra. Lilian Cheung han publicado el libro “Saborear: mindfullness para comer y vivir bien” en el que adaptan esta filosofía de vida a la alimentación, al ejercicio y a todas las facetas de la vida diaria.

Los autores dejan al desnudo las dietas para  eliminar el sobrepeso que nunca profundizan en el estado emocional y mental de las personas y solo se centran en calorías o tipo de alimentos, y que son estas que revelan el origen de nuestros malos hábitos.

Vale preguntarnos qué diferencia existe entre  comer apurado,  y apenas sin masticar que con plena conciencia y en tranquilidad. Cada instante, cada momento en que ingerimos un alimento tenemos una gran oportunidad de mejorar nuestra salud y nuestro ánimo aprovechando esos momentos para nutrirnos a distintos niveles.

Saborear” no es la única obra que indaga en estos temas, también “La alimentación y las emociones” de Montse Bradford”  o “Mindfulness y alimentación”.  “Cocina para la felicidad”  que considera que los alimentos son medicamentos y que, desde la más temprana de las edades se debe educar a los niños en la idea de que todo lo que entra por la boca pasa a formar parte de nosotros mismos.

Ya lo dijo el Maestro Omraam Mikhaël Aïnvanhov :

Una comida es una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición debe transformarse en salud, en fuerza, en amor y en luz. Observaos cuando habéis comido en estado de agitación, de cólera, de rebelión; luego, durante todo el día manifestáis acritud, nerviosismo, parcialidad, y si tenéis problemas difíciles que resolver, la balanza se inclina siempre hacia el lado negativo.Intentáis justificaros diciendo: «¡Qué quieres, no puedo remediarlo, estoy nervioso!», y para calmaros tomáis medicamentos, lo cual no sirve prácticamente para nada. Para mejorar el estado de vuestro sistema nervioso debéis aprender a comer”

Lo cierto es que necesitamos la mitad de la comida que ingerimos a diario. Comer es una práctica profunda, emocional, importante. Debemos ser conscientes de la comida que estamos comiendo, saber lo que estoy masticando. Cuando comemos lentamente y masticamos bien nuestros intestinos  absorben mucho más sus elementos nutritivos.

Necesitamos, cuando comemos, valorar el maravilloso hecho de estar sentados aquí con un plato de comida, sin preocuparnos por ninguna otra cosa. Basta de masticar miedos,  angustia, preocupaciones, ansiedad.

Es agradable estar atento y presente,  masticar la comida que con tanto amor alguien preparó para nosotros, tiene otro sabor,  si comes de este modo, consciente y presente, no necesitas comer tanto, comes cada vez menos. Nuestros ojos nos engañan, nos empujan a comer, son más grandes que nuestro estómago. Hemos de tener plena conciencia para saber exactamente la cantidad de comida que necesitamos.

Necesitamos otro tipo de dieta, una dieta basada en nuestra “mejor manera” de estar con los demás, de relacionarnos, necesitamos una dieta para vivir más plenos, más conscientes, necesitamos una dieta para vivir profundamente, fielmente, una dieta que nos libere de los miedos, de la ansiedad, del temor, de la incertidumbre. Una dieta basada en nuestras mejores capacidades, en nuestra bondad, en nuestra inteligencia.

Si somos conscientes del sufrimiento que produce el consumo irreflexivo, nos podríamos comprometer a conservar en buen estado la salud, tanto física como mental, la de nuestra familia, la de la sociedad, practicando el  comer, beber y consumir de forma consciente.

 “Estoy decidido a no consumir alcohol ni ninguna otra sustancia intoxicante, y a no ingerir alimentos u otros productos que contengan toxinas, como algunos programas de televisión, revistas, libros, películas y conversaciones… Si deseas ocuparte de tu ira, tu frustración y tu desesperanza, debes plantearte vivir de acuerdo con este ejercicio de concienciación. Si bebes alcohol siendo consciente de ello, verás que este hábito produce sufrimiento. La ingestión de alcohol causa enfermedades en el cuerpo y en la mente, y muertes en la carretera. La  fabricación del alcohol también conlleva sufrimiento. El uso de los cereales que se emplean para producirlo está relacionado con la falta de alimentos en el mundo. Comer y beber con plena conciencia puede darnos esta liberadora percepción”  Thich Nhat Hanh

Para consumir de manera más consciente necesitamos prestar más atención al presente, necesitamos  conversar y elegir qué comemos, cómo comemos, cómo consumir menos comida y cómo preparar mejor esa comida, tanto comestibles como los que consumimos a través de nuestros sentidos.

¿Es posible?  Yo aún no lo he logrado, pero estoy yendo hacia ahí.

El dedo que señala la luna no es la luna dice Thich.

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