Un misil

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“Una noche desperté sentada en el lecho, helada, en esa casa donde me habían abandonado hacía tanto tiempo. Y él, ya estaba entrando, por tres ventanas, a la vez, su triple presencia; le vi el mantón como una cauda, un ala, un rostro desierto. Mi pequeña faz se congeló. Pensé en conjurarlo de algún modo, exorcizarlo; tal vez, algún efluvio de la infancia le detuviese, un grito, pensé en recuerdos, platos blancos, sábanas blancas, oréganos, violetas. Tal vez, pudiese fingir que era más grande y desafiarlo. Pero, él estaba allí, erguido, como tres caballos. Inmóvil, e impaciente; en sus tres lugares” Marosa

Se me clavó como estaca en el centro del alma

Me destrozó a la mitad

Me congeló el tiempo

Rompió la primavera en dos

Me trajo invierno y verano abrazados

Enlazados

Como una pieza única

Me trajo dolor

Y dulzura

Pero dolor

Dolor

Escarbando sin piedad

Vino cargada de emociones

De complejidades

De universo

De llanto

De tanto

Y de nada

Una pregunta

Inverosímil

Un pastilla al pasado

Un misil al presente

Una pregunta muerta

Y sin respuesta

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