¿Alguien dijo “Control”?

“Constantemente recibo llamadas telefónicas de mujeres embarazadas que se encuentran en estado de ansiedad, incluso de pánico, tras una visita de control prenatal. Normalmente las tranquilizo mediante una serie de informaciones rigurosas a las que es muy fácil acceder en la era de la medicina basada en la evidencia, es decir basada en estudios científicos rigurosos” Michel Odent*

Dos semanas y se me termina el segundo trimestre. Estoy aplazando la rutina de este trimestre. Como me cuesta ir al médico a controlar y a poner valores a algo que es místico.

Por algo se llama “Control Prenatal”. ¿Control? Por Dios, pensé que se había terminado en mi infancia.
La medicina nos indica que hacen falta más valores para saber cómo está todo, valores de azúcar, potasio,  nuevamente muestras de sangre y orina, solo entonces sabremos…

Si desarrollé anticuerpos peligrosos para mi bebé, y me tienen que dar una inyección para no sé qué, para prevenir no sé qué otra cosa, saber si tengo hepatitis B, sífilis, VIH, toxoplasmosis otra vez, por las dudas, capaz que justo me comí una fruta sin lavar y ¡zas!.

Capaz que me tienen que medir la inmunidad a la rubéola y la varicela (¿se dice así?) fibrosis quística o atrofia muscular espinal. También se ofrecen pruebas para detectar trastornos genéticos como Síndrome de Down y trisomía del par 18, aunque no existan antecedentes familiares.

Por supuesto el médico tiene que sugerir que me vacune para la gripe, estoy dentro de la población de riesgo. ¿Escuché vacunas? ¿escuché riesgo?[i]

¿Cuál es el riesgo si decido no vacunarme? -“podes terminar internada y hacerle daño a tu bebe”

Culpas… ¿hasta cuándo?

Ni hablar si además le sumo al combo que tengo 37, ¡oh Dios! Estamos en serios problemas, aumentó mucho el riesgo de tener un bebé con  trastornos. Ya no soy la mamá de 21 que tuvo a Panchito o la de 25 que salió olímpica con Joaco de la sala. Ahora la sensación de vieja me ronda el organismo.

¿Parto en casa? Por favor, ahora sí, definitivamente estoy delirando, casi al borde de la locura, quiero colocarme al borde de la muerte, o matar a mi bebé?[ii]

Es real esta vivencia, las madres parecemos seres despreciables. 

Pero en realidad hay solo un motivo detrás de esta, mi decisión, no estoy dispuesta a negociar qué cosas me pueden hacer a mí o a mi bebé. No estoy dispuesta a luchar, sencillamente porque ya no es necesario. Solo acepto la intervención estrictamente necesaria, pensada, amorosa y cuidada. Ninguna otra. 

Adhiero a Odent cuando habla del seguimiento del embarazo como causa del estrés materno[iii] . “Me he dado cuenta que la raíz de tan extendido efecto nocivo en los cuidados prenatales se encuentra generalmente en la ignorancia. Muchos profesionales parecen incapaces de analizar los valiosos estudios epidemiológicos que ofrece la abundante literatura médica. Esta especie de ceguera está relacionada con un profundo desconocimiento e incomprensión de una de las funciones más importantes de la placenta, el hecho de que la placenta es el abogado del bebé: La placenta manipula constantemente la fisiología materna en beneficio del bebé. La placenta puede enviar mensajes a la madre mediante hormonas, como la HCG, o el Lactógeno Placentario Humano. Así es como la placenta habla a la madre, por ejemplo: “por favor, diluye tu sangre y hazla más fluida, puesto que así fluye más fácilmente allá donde es más necesaria”. La placenta también le puede pedir a la madre “por favor, aumenta tu tensión sanguínea, necesito más sangre”*

Dice Leboyer, “hay que tomar otro camino, otra actitud, otra perspectiva. Hay que considerar que la ciencia sólo es verdad entre ciertos límites. Más allá, ¿qué somos? Lo ignoramos. Pero vivimos aún en esta ilusión del siglo XVIII y XIX que pretende que la ciencia podría finalmente explicarnos todo.

El nacimiento es un cambio de nivel. Y es por ello que hay que dejar de verlo como un problema médico, biológico, fisiológico. No hay que mirarlo con nuestros ojos de médicos, ni de seres humanos. Es otro lenguaje, otra dimensión, como la muerte. El nacimiento es una intersección de la duración, una entrada en el tiempo cotidiano, ordinario”[iv].

Por favor, salgamos de las ataduras, volvamos al centro del amor, a dejarnos calar por lo que venga, cada una puede decidir que quiere y de qué manera. En mi caso no quiero epidurales, ni anestesias, ni goteos, quiero dejarme atravesar por la belleza, el asombro, y  experimentar la vitalidad sagrada que me trae esta nueva vida. 


[i] .Riesgo: posibilidad de que se produzca un contratiempo o una desgracia, de que alguien o algo sufra perjuicio o daño. RAE: 1. m. Contingencia o proximidad de un daño. Correr riesgo algo: 1. loc. verb. Estar expuesto a perderse o a no verificarse.

[ii] http://www.telenoche.com.uy/sociedad/la-eleccion-de-como-parir.html

[iii] https://saludmentalperinatal.es/el-seguimiento-del-embarazo-como-causa-de-estres-materno-dr-michel-odent/

[iv] https://www.holistika.net/parto-natural/parto-fisiologico/entrevista-con-el-dr–frederick-leboyer.asp

* https://www.holistika.net/parto-natural/parto-medicalizado/el-posible-efecto–nocebo–del-cuidado-prenatal.asp

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