El vacío de lactancia

“La igualdad y la libertad son solo palabras. No conocemos realmente sus implicaciones. Nuestros diversos intentos de liberación sexual igualdad de derechos no son más que torpes tentativas y pequeños pasos hacia adelante en un mundo donde el verdadero problema es si el amor puede o no tener cabida en él”

Serge Moscovici (1978)

Me canso de ver pósters sobre cómo tener una lactancia exitosa. De hecho están pegados en la sala de lactancia donde me ordeño actualmente.

Mucho marketing, porque la realidad es que al momento de parir, las indicaciones no vienen de un equipo amoroso que te valida y te acompaña. Lejos de eso. Más bien hay un equipo dispuesto a dar órdenes de todo tipo y también a “retarte”, a enseñarte cómo se es madre.

Después de parir tu hijo queda en manos del sistema y a merced del equipo de turno que además cambia cada seis horas. Cada 6 horas a veces vuelves a empezar. Las que se van en 48 o 72 hrs de alta tal vez tengan más suerte que las que nos quedamos.

En la #SMLM2019 quiero visibilizar la realidad que no vemos, no todo son tetas desbordando de leche, libre demanda y bebés en brazos. No.

En mi caso me tocó compartir con madres que después de tener a su bebé tuvieron que verlo partir a CTI , la frase general es “va a estar mejor afuera que adentro” así corren las cesáreas como pan caliente. Olvídate de la cesárea humanizada, ni piel con piel, ni corte tardío del cordón, ni pecho, ni nada. Olvídate de todo lo que está bien. Con suerte y un poco de paciencia a las 24 hrs de nacido lo podes ver por el acrílico. Sino te descompensas y te animas a enfrentarte, hasta podrías agarrarlo. Siempre que no te digan que por tu culpa se va a agarrar una infección.

Después te dicen que arranca la alimentación y tenes que ordeñarte. Vas a nursery y una enfermera te da un set para que vayas a una sala y enchufes a la ordeñadora. En la sala estas sola. Desolada. Algunas con una cirugía, con dolor, sin panza y sin bebé.

Las primeras gotas duelen, cuerpo y alma, además tenes la presión de tener que producir para tu bebé que hasta ahora no ha tenido nada de vos.

Muchas madres lloramos con cada gota. A veces nos alegramos cuando llenamos el biberón. Tuvimos que estar horas con paciencia , cariño y ritmo acompañando al cuerpo.

Te puede pasar que llegues orgullosa a CTI con tu 100cc de leche y te digan que le dieron complemento porque “tu leche no lo engorda, no tiene calorías” y el complemento pasó a ser “la estrella” y lloras de vuelta porque perdiste otra vez. Algunas abandonan ahí, creen que es algo personal, que su leche no sirve. Nadie te explica la versión real.

Algunas producimos mas , otra menos. A veces nos aconsejamos entre nosotras, comer más, tomar más líquido, tener horarios de ordeñe, lo fuimos encontrando. Algunas veces la angustia era tal que nadie hablaba y se miraban de reojo los biberones.

Otra veces mamás se fueron con el biberon vacío y el pecho apretado. Nadie se enteró.

Vi a muchas mamás mecerse mientras se ordeñaban, parece que eso estimulaba al cuerpo mientras leía el hermoso cartel que tenemos enfrente de los ojos de cómo tener una lactancia exitosa que dice todo lo contrario a lo qué pasa en la realidad.

Mantenerse entera en este estado es un desafío, aún estando informada.

Que no te vendan humo 💨

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