Algunas infancias te dejan ciego

Imagen de Alexandra Levasseur

Algunas infancias te dejan ciego.

Un par de martillasos en los ojos y ya está pronto.

Otras te toman por la espalda y te acuchillan los ojos.

Otros te los agujerean en carne viva con una cuchara hasta el nervio óptico. No sea cosa que quede algún resto.

Otras te los cosen, pestaña a pestaña, incluyendo el cristalino, el iris , la pupila , no sé cómo logran enganchar la retina con sus millones de neuronas en las puntadas, pero lo logran. Van tejiendo la ceguera minuciosamente.

Hay otras formas de quedarse ciego, pero si, la de la infancia es la más cruda, la más aterradora.

Algunas por ejemplo, te pegan los párpados, te pasan la plancha caliente, supongo que el humor vítreo y el humor acuoso se derriten y se pega todo desde la esclerótica hasta el músculo. Quizá te duele, si, pero más te dolería ver.

Pasa algo parecido si te los queman. El fuego mata todo, dicen. Va consumiéndote, sentís que se achicharra cualquier rastro de visión y si un cono es suficiente para ver en blanco, mejor incinerar todo.

Otros son unos adelantados, su mundo intrauterino ya les advirtió, y nacen ciegos. Parece sutil pero es bien lineal. Le ganaron de mano a la infancia. Pobres condenados, porque ahora la piel nace con funciones de ojo. No sé si se salvan de ser despellejados.

Si, hay mil formas de que la infancia te deje

Ciego.

Para que no escuches lo que estás mirando.

Ni sientas lo que estás doliendo.

Algunos son un poco más inteligentes y no se exponen, se hacen los que no ven y es bastante parecido. Incluso es suficiente. Al cabo de un rato, un año, dos, tres y no ven de verdad. Y la infancia no te molesta porque el trabajo ya está hecho. La pérdida del campo, diríamos. Y sino explícame que es la miopía.

Otros, al intuir que se quedarían ciegos, salieron corriendo, y la ceguera quedó a medio terminar. Quedaron con un solo ojo, el trabajo inacabado. Con un ojo menos, pierdes la profundidad. La vida se vuelve más ligera, más etérea, no está mal, eh?

Algunas infancias te dejan ciego.

Y quizá eso esté bien para seguir viviendo.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Me resultó impactante tu texto, crudo por momentos. Cuánto detalle en las distintas formas de ceguera que mencionás.
    Cuando lo lei recordé la alegoría de las cavernas, que estudié en clase de Filosofía allá por el 2003, cuando decía que estaban tan acostumbrados a la ocuridad que salir de la caverna les causaría dolor.
    Que la infancia sea lo opuesto a ello, que puedan ver libremente, conocer el mundo, aprender, caerse y levantarse. Porque uno es todo lo que ha vivido.
    Saludos,
    Silvana

    1. Hola Silvana, si, es crudo cómo las infancias que vengo leyendo, estudiando. Te puedo asegurar que menos crudo que lo que viven muchos niños lamentablemente. Ojalá podamos criar niños libres, capaces de conocer el mundo tal cual. Para eso tenemos que despojarnos de nuestras propias cegueras. Gracias por acompañarme con la lectura 😊 un beso

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