Mil frentes

Alexandra Levasseur

Hablaba con mi terapeuta de los MIL FRENTES con los que me encontraba. Un momento lleno de desafíos.

Pero de esto estoy aprendiendo algo interesante y que te comparto; Necesitamos separar los frentes.

Primero, el clásico, lo urgente de lo importante. En el afán de hacer todo lo mejor posible, ponemos a todo en categoría urgente. Error que arrasa con todo. Y no. No todo lo es.

Es decir, diferenciar entre lo que necesitamos salir a resolver ya, lo que necesita tiempo (paciente) de proceso personal, lo que necesita fluir por sí mismo, lo que necesita tiempo de observación, y aquello que nos exige simplemente permanecer, porque es ahí donde hay oportunidades. Habitar ese lugar es el más difícil. Porque es el lugar de la No-Distracción. Es el lugar incómodo.

El resto de las cosas que nos reclaman puede llenar el día de urgencias aparentes. De cosas para hacer.

Sin embargo, permanecer- en serio- es otra cosa. Requiere atención plena. Que muchas veces es lo que nos reclaman los niños y no podemos ver y necesitan enfermarse para que podamos frenar y permanecer (y algunas veces ni así lo logramos). Permanecer sintiéndolos. Eso, tan simple y tan difícil. Sin querer salir corriendo a hacer algo.

Requiere poder habitarnos en nuestras zonas más oscuras. Requiere de paciencia y no de control. Requiere de observación. Requiere habitarnos en lugares nuevos que también pueden ser incómodos para otros que no conocen nuestro nuevo camino y también esperan de nosotros respuestas viejas. Requiere estar dispuesto a atravesar esa incomodidad de un otro en el cambio de timón.

Incluso, habitarnos y permanecer , también puede incluir, darle el espacio a otro para que se haga dueño de su vida, a su manera, con su forma. Que no es la nuestra. Y corrernos de su espacio sin juzgar el cómo.

Que en el marco de una conversación honesta, clara, sincera y con buena información puede (nada lo garantiza) hacer la diferencia para cambios, como un gran eco. No lo sabemos.

Y en segundo lugar, los cambios y el desafío que nos trajo el COVID sobre temas en los que mirábamos para otro lado: revisar acuerdos, revisar la gestión de nuestros recursos más valiosos, nuestras relaciones importantes, las no tanto, la forma en que vivimos, la forma en que trabajamos, el lugar donde vivimos, cómo nos alimentamos, a quién le damos nuestro tiempo, nuestra mirada.

Y en este revisar estoy hace meses, tratando de usar el “modo crisis” como puente para el crecimiento, como regalo para prosperar; Internamente.

Cómo resumen diría que es ideal, clasificar diferenciando entre lo que ya no sirve, porque hoy la vida cambió, lo que necesitamos cambiar en una nueva modalidad porque el contexto lo exige; y los propósitos nuevos, para darle un encuadre a la evolución personal, porque es ahí donde al final se juega el partido. Adentro.

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