Lo que NO es crianza respetuosa

Creo que hay un malentendido con la llamada “crianza respetuosa” o será que al encasillarla le ponemos en un lugar de “bandera” con la que batallamos para los demás y quedamos muy bien parados como buenos padres y madres. Pero la realidad muchas veces es otra.

Primero porque nuestra vivencia interior no coincide con lo que le decimos al niño.

Que se maquillen las formas de decir algo, no significa que estemos respetando o siendo amorosos.

Cuando tenemos un conflicto con un niño, que grita , pega, patalea, primero antes de pensar que “tengo que poner límites (de forma respetuosa y suave) para que no sea violento” tendría que mirar qué pasa conmigo y cómo llegamos a esta situación.

Segundo, estar dispuestos a escuchar la protesta, eso también puede ser amoroso. Qué me trae?, qué me pide?, qué cosa no pude o no puedo escuchar? Será que esta rabia, este enojo lo tengo yo?

Pensemos en un ejemplo puntual. Si llora mucho porque no se quiere ir de mi cama, puedo primero escuchar y confiar en que este pedido es verdadero, por algo está, puedo además dejarlo quedarse, y ofrecerle lo que necesita, (ceder a un pedido del niño no nos va a dejar mal paradas)la rigidez esconde miedo a no poder controlar la situación.

Traducir el llanto en “necesita entender que es NO, que él es grande, que ya tiene su cama, son límites que tiene que aprender” por más que lo digamos de forma suave, sin pegar, sin gritar, la vivencia del niño no es de respeto. No es de amor. No es de escucha. No es de empatía.

No es fácil salirnos de nuestra rigidez, porque no estamos habituados, y porque además muchos de nosotros, fuimos criados así, y hasta con mayores niveles de rigidez, está claro que es mucho más fácil mandar y esperar obediencia. Pero bajo el maquillaje de las palabras suaves sigue siendo violencia y rigidez.

Incluso muchas veces se utiliza la palabra “negociación” cuando lo que hacemos es manipular. Y también les estamos enseñando a los pequeños con el ejemplo, aunque no lo digamos. Por más que lo haga sin gritos ni imposiciones. En la manipulación seguimos ejerciendo el control bajo una modalidad disfrazada para el Niño.

Eso no se parece a una escucha verdadera ni al reconocimiento de las necesidades del Niño, es que yo decido “por tu propio bien” a través de un acuerdo que parece consensuado. Que te lo vendo como real, pero es un engaño.

Pare cerrar, lamento decirte que no tengo respuestas para darte, pero si tengo preguntas, las que yo me empecé a hacer y me hago cuando siento que mis hijos me están pidiendo algo:

Qué necesitan de mi verdaderamente? Lloran mucho de noche, será este el momento en el que estoy más disponible y por eso me demandan más? Será que no estoy registrando pedidos desde hace mucho? Será que siempre quiero salirme con la mía y no contemplo su opinión, su deseo? Será que siempre lo resuelvo a mi manera y ellos se ven arrastrados por mi?

Pensemos juntas más preguntas.

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