Algunas infancias te dejan ciego

Algunas infancias te dejan ciego. Un par de martillasos en los ojos y ya está pronto. Otras te toman por la espalda y te acuchillan los ojos. Otros te los agujerean en carne viva con una cuchara hasta el nervio óptico. No sea cosa que quede algún resto. Otras te los cosen, pestaña a pestaña,…